Mira hacia alláEn el cielo que hay
Un gran animal
Que en bicicleta va.
Es un elefante,
¿O es que no lo ves?
Con trompa por delante
Y cola por detrás.
Era el tercer año en mi escuela primaria, yo tenía apenas ocho años de edad, las letras de esa tonadilla que nos enseñó el maestro Portales avivaron mi imaginación como nunca antes. Me figuraba al elefante trepado en una bicicleta surcando el cielo; en mi fantasía el paquidermo paseaba de noche, pues la luna se atravesaba en ese cuadro que se exhibía en mi mente cada que apretaba mis pupilas al cantarla. Esa canción fue determinante en mi vida, a partir de ahí escuché muchas, muchísimas más.
Construir ideas a partir de letras ya colocadas en forma alevosa en una canción resultaba mágico, fantástico. Creo que ese amor por las letras de las canciones fue lo que despertó mi simpatía por las historias. En mis tiempos casi no había música infantil, las letra sencillas me parecían aburridas, prefería escuchar “siento tu mano fría correr despacio sobre mi piel” en lugar de “La patita de canasta y con rebozo de bolitas”, invertía gran tiempo tratando de descifrar lo que quería decir quien la escribió.
Llegaron más años, el recuerdo del maestro Portales enseñándonos la canción del elefante se fue atenuando, pero la enseñanza adquirida mediante esa cantinela prosperó; hoy construyo mis propias historias. Hoy coloco las ideas y las palabras sobre el papel con el capricho que mi inteligencia me permite, me envalentono con mucho respeto ante la sintaxis y la gramática, y reconozco con humildad que todavía hay mucho por cultivar.
Erijo, dentro de mi loca cabeza, escenarios inmateriales con las lecturas de los grandes, he aprendido que siempre será mejor la fastuosa producción que se construye en nuestras mentes, que la que el mejor realizador cinematográfico nos pueda vender, y que en esto de la escritura uno fija sus propios límites.
Hace unos días, después de treinta años, el maestro Portales tocó la puerta de mi casa, desafortunadamente no lo pude ver, me encontraba trabajando, dejó su dirección, estoy seguro que le devolveré la visita, tengo una deuda con él por haber aguzado mis entelequias de la mejor manera; debo decirle que todavía existe en mi cielo la fantasía de ver a un elefante surcar por el aire montado en una bicicleta.
Gracias maestro Portales.
José Luis de la Cruz Vallejo
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19 comentarios:
Bellísimo relato.
Comparto mucho de lo que decís: mi pasión por la música y mis pretensiones de escriora.
Felicitaciones
Me has motivado a recordar pasajes de mi infancia y de la escuela primaria, de mis maestros...Me gustó tu relato.
A mi si me gustaba Cri Cri cuando era niña, aún me gusta.
Tambi�n tengo mi canci�n de ni�a "Mambr� se fu� a la guerra", estaba incluida en un libro de canciones que mi madre me cantaba cuando estaba enferma y no pod�a ir a la escuela. Yo me imaginaba a Mambr� valiente, con su armadura (con una gran pluma en el casco, por supuesto) y su lanza sobre el caballo. Igual que tu, me invento un escenario para cada libro que cae en mis manos y me imagino, veo, a sus personajes y vivo con ellos todas sus aventuras, sus pasiones. Pero no se crear escenarios con palabras como los que tu creas.
Me gusta mucho lo que escribes
Un beso
Africa
¡Muy lindo relato, pero más linda la foto!
La verdad es que esos maestros que te marcan la vida se merecen el paraíso, si es que éste existe...
Saludos y esas cosas.
Gracias Jose luis por presentarnos al maestro Portales.
Siempre hay alguien que nos inyecta el mágico veneno de algo fantástico para nuestro ser. Algo que quizá solo es pasajero para personas que se mueven a nuestro alrededor, seguro que ellos tiene su propio veneno "mágico", pero ese algo que nos hace despegar de nuestros días rutinarios.
Mi veneno tiene algo de metal, de sal y de agua. Desde muy pequeño pisé las cubiertas de los barcos para buscar a mi abuelo o ver a un tio o un primo mayor.
Como tu elefante surcando los cielos, a veces creo que mi abuelo se asoma entre las nubes para señalarme la mar frente a mi casa, como queriendo decirme que me esta esperando. Y es allí donde me siento libre mental y físicamente.
Un beso,
Blas
cuando estaba en 4° grado de primaria, en un cumpleaños de la directora, mi maestra nos puso a cantar "el vendedor" de Mocedades, y recuerdo "voy a ofrecer por el aire, las alas que no han volado y los labios que recuerdan la boca que no han besado" desde entonces escucho a Mocedades.
Gracias a TODOS por tomarse la molestia de escribir su comentarios, ellos me permiten crecer y conocer nueva escrituras, distintas formas de pensar.
Gracias también por seguir produciendo, retroalimenta a todos los ciberescritores que bloggeamos por aquí.
Siempre lee sus anécdotas, sus sugerencias. Hoy sé que cada quién tiene una. Por ejemplo Ana me recordó una canción de Roberto Carlos que nunca entendí, si alguien le entiende explíquemelo, se llam a "Un gato en la oscuridad" lean la letra y luego lo discutimos.
Un abrazo mis lectores.
Se les quiere.
Buena salud a todos.
Nunca me había parado a pensar en lo subrrealista que era la letra de la canción, puede que se deba a que a la edad que tenía cuando la cantaba Roberto Carlos, me gustaba escucharla sin mas y bailarla con el que fue mi primer amor,la música me trasmitía todo lo que no me trasmitían las palabras.
Significado? A parte de la idea de pérdida y nostalgia, no se lo encuentro. He leido que en la traducción que hicieron de “Un Gatto nel blu” de Toto Savio (la cantó roberto Carlos en el festival de San Remo de 1968) le cambiaron el orden y el significado de las palabras. De cualquier forma a las palabras, aun sin tener orden ni sentido gramatical, se les puede encontrar significado, cada uno les buscaremos el nuestro.
Africa
Muy lindo el relato. A mi solo me marco una profesora en la secundaria, que me inspiro casi pasion por la economia.
Me encanta el final de tu frase de presentacion: "...DESAMOR, ESE SENTIMIENTO QUE NOS SACUDE Y NOS DICE QUE ESTAMOS VIVOS A�N DESPU�S DE LOS ATROPELLOS." Es muy esperanzadora y comparto la opinion. A parte, todos somos un poquito mazoquistas, y nos gusta un poquitito de dolor para sentirnos vivos.. aunq nos gusta mas todavia el amor.
Veo que tienes una sensibilidad especial, tendré que pedirte permiso de linkearte a mi blog, puedo? saludos!
Esa foto, me recuerda a un cuadro de Salvador Dali, titualda "la tencacion de San Antonio", y tus palabras me recuerdan,la calidez del maestro a las enseñanzas de la vida del alumno.
Saludos!
Paso a felicitarte por la prenominación al premio Pequeño Principe. Estaremos pendientes de los acontecimientos.
Un abrazo para tu alma
Eso, los grandes maestros nos pertenecen. Lástima no pudiste verlo, hubiera sido un encuentro verdadero, de esos que quedan.
José Luis no dejes de imaginar al elefante, es lo que nos mantiene puros.
Gracias por este post. Trajiste nostalgias en racimos de aquella época feliz.
Alicia
José Luis, te iba a felicitar por tu prosa, por el contenido, por despertar tantas cosas, pero antes que nada te felicito por tu capacidad removedora.
Y como muestra sobran los comentarios de tus permanentes visitantes.
Y te admiro por eso, y sin duda también me despierta cierta envidia, con la mano en el corazón, y el corazón en la boca, creo que no hay nada más digno en el hombre, que el corazón en la boca.
Una sana envidia, como se dice cuando queremos argumentar a favor de nuestros errores o defectos, que intentaré transformar en nuevo motor que me estimule en la vuelta a las letras.
Felicitaciones José Luis y gracias.
Un abrazo grande. Mauro
Amigo donde anda? lleva días ausente, espero pronto su entrega de algún escrito lindo que seguro nos tienes, saluditos de Azul!
Otra vez por aquí... José Luis, pregunto lo mismo que Azul, ¿Dónde andas? Espero que todo esté bien en tu vida, los que te leemos te extrañamos.
que impresionante fotografía y qué agradable texto, Saludos José Luis!!! gracias por pasar por mi blog.
Para hacerse ver los Pseudos artitas hacen cualquier cosa, como les falta la luz propia la buscan en el exterior. Leí la noticia de este psudo artista y la historia de los perros... Sin palabras.
Lo que sí me deja enriquecida es tu relato. Excelente José Luis.
Te dejo un abrazo gigante.
Alicia
Hola: también me aprendí esa cancion y ahora se la canto a mi hija de 8 meses, mis padres se rien cùando me escihan ya que se reuerdan cuando yo solo tenía 4 añitosy la cantaba...
Saludos
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