jueves, junio 05, 2008

Mujer sin nombre

JORGE GONZÁLEZ fue un pintor afamado allá en el México de los sesentas, todo un señorón. Ella una indígena que trabajaba en un baresucho, ahí fue donde lo conoció, era un hombre intelectual que se rodeaba de los pintores afamados de entonces.

Cuando Jorge González la invitó a posar para sus obra ella lo dudó; y cómo no lo habría de hacer, tan solo de pensar en los balazos que le propinaba su marido en las patas cuando regresaba a casa borracho. El hombre no entendía razones, era un campesino sombrerudo, de esos machotes que abundaban en cada casa por esos tiempos. Los disparos se los tiraba como señal de “propiedad privada”, decía él.

_Si mi marido descubre que voy a su casa para que me pinte, le aseguro que mañana habrá dos muertos. Le increpaba ella al libidinoso pintor que ya la pretendía ardorosamente.

Y es que la indígena era muy agraciada, su piel, del color de la tierra de su pueblo, era firme y fresca; su mirada segura y aguda, nadie se le comparaba en la región.

La mujer se aventuró a posar para él por mero gusto por el arte, lo comentó alguna vez. Él, apasionado de las mujeres, la dibujó, y la pintó hasta el empacho: en óleos, acuarelas, tintas, en murales y espontáneos cuadros.

Un día, como tantos otros, en el que Jorge acostumbraba a curiosear a la indígena tlaxcalteca a las afueras de su casa, se dio cuenta que había un velorio en la morada. El corazón se le acongojó, la sangre se fue hasta los pies impetuosamente; pensó lo peor, mil supuestos revolvieron su mente.

Creyéndose descubierto por el marido pistolero se acercó temeroso al hogar. Las sienes le latían con fuerza. Pero la alegría le vino al alma cuando vio que el muertito era el borracho perverso.

Al poco tiempo de la muerte del marido Jorge Gonzáles la hizo su amante, fue en ésa época en que prorrumpió “La Patria”, óleo que dio vida a los libros de texto gratuito del México de ayer.

Victoria, como algunos la llegaron a llamar, dio la vuelta al mundo gracias a esos compendios, sin embargo siempre fue un rostro sin identidad, aún y cuando tuvo oportunidad de irse al extranjero. ¿Quién no la recuerda? ¿Quién ya la borró de su memoria? Es el rostro indígena sin nombre inmortalizado. Pero nadie, nadie sabe a ciencia cierta quién fue.

Pocos saben de su vida, a penas algunos se enteraron que viajó a París donde murió de cirrosis, resultado de su propensión al alcohol.

Hoy Jorge González reposa en un panteón de la Ciudad de México, murió en 1980, muchos años después que la Tlaxcalteca. Él expiró a causa de un derrame cerebral.

Así acabó ese idilio, el de la mujer indígena sin nombre; la de los timbres postales, la del mural de la Universidad de Concepción en Chile, la del mural del Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México, así se finiquitó el amor del amante pintor.

José Luis de la Cruz Vallejo
®

17 comentarios:

July dijo...

MI QUERIDO JOSE LUIS:
YA TE EXTRAÑABA....SABES QUE SE TE QUIERE....AQUI ESTOY AMIGO MIO PASANDO A SALUDARTE....
INTERESANTE HISTORIA...COMO OLVIDAR ESE IMAGEN DE LA PORTADA DE NUESTROS TEXTOS DE PRIMARIA....

UN ABRAZO....

Armida Leticia dijo...

Yo también te extrañaba, me da gusto volver a leerte.
Yo conservo aún algunos de los libros de la escuela primaria, con la imagen de La Patria, pero fuè en los años 60's.

Saludos desde Tlalne.

¡No te desaparezcas por tanto tiempo!

FENIX dijo...

Bienvenido !!!
como olvidar esta imágen... me hace retroceder muchos años atras , a mi niñez.


saludos.

Alicia María Abatilli dijo...

Un idilio significativo. Un deseo de no nombrar lo que de alguna manera era un grito desgarrado.
Bella aborígen, bella y misteriosa intentó ser.
Se te extrañaba como dice Armida
Un abrazo.
Alicia

Nuevo Juglar dijo...

No conocia esta historia, aunque si el mural de la Universidad de Concepción en Chile, que increibles laberintos nos presenta la vida.
Te agradezco tanto por este articulo.
Te dejo un gran abrazo desde Argentina.
Y disculpa el atrevimiento, pero te incorporare a mi lista de amigos.
Alejandro (trovador)

Ana dijo...

Hola José Luis!

De lo que se entera uno. :)

Saludos desde Aguascalientes.

Armida Leticia dijo...

Yo aquí de nuevo, encontré mas información sobre la dama que posó para González Camarena en este blog:

http://maquilasquematan.blogspot.com/2006_02_01_archive.htm

Se llamaba Victoria Dorenlas.

caselo dijo...

Querido amigo, paso a visitarte después de una prolongada ausencia y me encuentro con esta historia. Si me lo permites comparé lo que cuentas con el amor de Frida Y Diego. De una u ora manera, ya aunque la bella indígena no era artista, es muy significativo lo que puede suceder cuando las sensibilidades se encuentran. Un fuerte abrazo, ahora sí a leerte con emoción y mucho agradecimiento hermano mexicano.

Carlos Eduardo

dispersa dijo...

es importante tu compañia,celebro q hayas regresado.

un beso

A Ramos dijo...

José Luis... ya pude, jeje.

Oye, bueno, pues, aprovechando para dar publicidad, pero todos los jueves publico una columna de opinión en Milenio Monterrey. Espero le puedas dar un ojo. Saludos y gracias por visitar mi bló.

∂ZuL™ dijo...

Gracias por compartir este relato, muy interesante, recuerdo esa imagen en mis años de estudiante... que bueno verte de vuelta!

Roclates dijo...

Perdón por no venir antes...
Pasaba por aquí, vi luz encendida y pasé...
Linda historia, triste final... pero sin duda, lo tomado, lo bailado y lo Vivido... no se los quita nadie, del alma, de la memoria, de los recuerdo...
Conozco el mural de la Universidad de Concepción en mi Chile. Aunque, de seguro, como la mayoría, desconocía su Historia. Gracias por traerla a nuestro conocimiento.

Un Abrazo fraterno, desde Chile!
Nori.

Eli dijo...

Yo también extrañaba pasar y saludarte.
Un beso grande amigo.

Blas de Lezo dijo...

Hola José Luis. Bienvenido a nuestro océano virtual. Echaba de menos tu navío sereno y orgulloso cruzarse algunas señales con el mío. Gracias a los dioses de este olympo virtual que hayas regresado.

Ella murió, el murió, pero ella pervive en sus cuadros, ál a sus pies con su firma.

¡¡VICTORIA!!

Un beso

Blas

Mauro dijo...

Gracias José Luis por tus palabras, por tu voz, por tu presencia, hoy tan importante, tan necesaria.
Ayer se fue una amiga, Cecilia Cecipe, Ceci) una amiga virtual, una compañera de estas horas y deshoras literarias, mezclas de ficción y realidad, pero que nos convierten en almas indivisibles.
Hoy la voz se me quiebra, las manos me tiemblan, y se me retuerce el corazón.
Un abrazo. Mauro

∂ZuL™ dijo...

Sabes hoy si puedo invitarte a que veas mi libro, tarde 2 meses y medio en hacerlo, pero considero que este merece más publicación que los anteriores, porque este esta hecho con sentimiento y mas que nada lo hice de tal manera que pudiera considerarse especial, de tal manera que te comparto esta especial noticia.

lola dijo...

Hola José luis, es una historia que no conocía completa, a mi me tocó estudiar con esos maravillosos libros, con grandes contenidos, allí, yo aprendí a amar a mi querido México; los libros que editaron y sustituyeron a los que nosotros llevamos, fueron una soberana porquería con unas ilustraciones horribles.
Bueno mil gracias por la historia, te seguiré visitando y si puedes te invito a que me visites tú también.

Saludos desde Morelia.