sábado, agosto 09, 2008

Desnudo


LA TARDE DESISTÍA a marcharse. Los nubarrones iracundos vapuleaban la ciudad con alcarrazas de lluvia. El agua escurría a cataratas en los cristales de los negocios de la avenida ya casi vacía.

Yo me guarecí de bajo el techo de una tienda de comidas que estaba cerrada. Era verano, y el agua se le apetecía tanto a mi cuerpo.

La corbata y la camisa nueva que por la mañana había acicalado ahora me estorbaban, pues el sudor me empezaba a sofocar a pesar del viento que provocaba la lluvia. Sin pensarlo dos veces me quité los zapatos y la corbata, arremangué los pantalones en cuatro dobleces y me fui caminando por las calles del centro histórico.

El pudor no incumbía en esos instantes, las mujeres que veía a mi paso se cuidaban que el mal tiempo no desaliñara sus perfectos arreglos de cabello y maquillaje, yo no, no todos los días las nubes se descerrajan como hoy.

Era algo nada habitual para mí el pasear descalzo por esas calles, ellas me conocían solo con mi traje de ejecutivo clasemediero, esas calles solo atestiguaban mi paso apresurado del carro a la oficina y viceversa. Pero ahora era distinto, ahora me abrazaban los pies con sus ríos urbanos fecundos y me adulaban los tobillos con su urgencia.

Mis pies desnudos brincoteaban caprichosos entre las charcas mientras dos señoritas de paraguas y de aspecto secretarial me admiraban y sonreían, no sé si en son de burla o en son de envidia. ¡Qué importaba! Yo marchaba feliz. Todo era perfecto: noche, agua, fuerza, nubes, viento, calor. ¿Cómo negarme a esa ducha con acento de divinidad? Así que qué importaban esas risas suspicaces.

El pantalón mojado me pesaba tanto que se me antojaba correr desnudo bajo el agua. Sí, eso sería bello; despojado de ropas la libertad me sabría a magia y la lluvia a menta. Dejaría ir mis recelos en esos ríos urbanos y quedarían mis ansiedades ahogadas en los desagües inmundos.

No me quedaré con las ganas, los pronósticos indican siete días de lluvias ¡Siete es un número perfecto!, pienso mientras desaparezco en las ya desoladas calles.
José Luis de la Cruz Vallejo

9 comentarios:

Armida Leticia dijo...

¡Esta tarde vi llover, vi gente correr...y no estabas tú!...
Me recordaste esa canción de Armando Manzanero... Caminando bajo la lluvia, gozaste el momento, así debe de ser, hay que disfrutar cada día.

Saludos desde Tlalne.

Roclates dijo...

Mmmmmmm... Jugar bajo la lluvia, empinar Sueños de Libertad! con ese viento impetuoso y clandestino... que entra y sigue, sin ningún permiso previo, más que el de sus propias ganas. ¡Qué bonito!! no?

Un gran abrazo fraterno, siempre!
...Y gracias por visitarme... por tus palabras, por tus inquietudes.

¡Felicidades por tu bello Espíritu de niño!

FENIX dijo...

Si que es bonito permanecer bajo la lluvia... como que lava algunas cosillas que pudiesen permanecer por ahi.
me llamó la atención el libro que me recomendaste, donde lo podría conseguir ???

saludos.

FENIX dijo...

Mi estimado Jose Luis: regreso a agradecer la atención prestada a mi cuestionamiento sobre el libro.
no he podido conseguirlo, acaso lo tendrás en formato digital ?

para cualquier cosa, te dejo mi correo:
javier.lopez.martinez122@gmail.com

agradeciendo de antemano tu atencion aprovecho para dejarte un cordial saludo.

Alicia María Abatilli dijo...

Excelente José Luis. Mucha nostalgia destila tu forma de ver la lluvia.
El siete también es un buen número para mí.
Un abrazo.
Y buena salud para todos como tan bien dices siempre.
Alicia

lola dijo...

Hola José Luis, la lluvia un tema inagotable de poesía, tu entrada me gustó, me imaginé estar en tu lugar mojándome y en libertad.

Mauro dijo...

Muy provocador José Luis, felicitaciones. ¿Quién no ha sido transportado a alguna circunstancia similar?
Como siempre, un gusto visitarte.
Un abrazo, Mauro.

caselo dijo...

Hermano, esa lluvia es la que quiero y necesito. Muchísimas gracias por regalarnos esta empapada de una ducha divina y mágica.

Un abrazo, Carlos Eduardo.

PD: Te invito a conocer este blog www.truequemuisca.blogspot.com. Si te sientes bien en él escríbeme al mail que te dejo para incluirte. Sería un honor contar con tus palabras, tu amistad y tu sinceridad en este espacio de hermanos. Hasta pronto
rojasarci@gmail.com... espero tu respuesta.

dispersa dijo...

la libertad me sabría a magia y la lluvia a menta...

igual q cuando era niña,José Luis me llevaste a mi barrio,al juego permitido en la siesta de chapotear y reir de cara al cielo.

te abrazo