jueves, marzo 13, 2008

El arte de los perros.

El día de hoy llegó a mí una información sobre un seudo “artista” costarricense de nombre Guillermos Habacuc Vargas. Él llevó a Managua una instalación que más que arte, raya en el narcisismo patológico, en el acto cruento sobre nuestros débiles. Lean mi texto que se inspiró en esa historia, luego, lean y vean la información de los links que dejo abajo. Ustedes juzguen.



MI ESPÍRITU INQUIETO Y CALLEJERO me indicaba el camino hasta donde llegar para conseguir algo. Si quería alimento yo sabía donde encontrarlo: en los contenedores de basura del restaurante podía saborear un rico bistec o unos pedazos de milanesas. Si necesitaba cobijo en las noches heladas del invierno me tendía sobre la alcantarilla de rejas de lavandería de Don José. Nunca me faltaba nada, aún y sin tener quien viera por mí, como los demás perros del barrio.

Yo no tenía nombre, unos me decían Solovino, otros me decían bobby, o simplemente me nombraban “perro”, qué importaba el nombre, yo obedecía.

Los chicos de la cuadra me perseguían jugueteando a las carreras; de vez en cuando me dejaba ganar solo por darles el gusto, pero casi siempre se cansaban primero que yo. Al final me recompensaban con una palangana de agua que alguien arrimaba para refrescarnos.

Ahí en el pueblo unos eran más pobres que otros, pero no tanto como yo; sin embargo, ahí todos éramos felices, cada quien con su destino. Por eso no me explico como fue que lo que pasó ese terrible día:

Estaba echado debajo del árbol de grandes ramas de la esquina de Morelos y Jalapa, el calor calaba fuerte; a lo lejos vi cuando un hombre, al que no reconocí, le daba un billete a Felipe, mi mejor amigo; de pronto los niños corrieron hacia mí, me levanté acelerado, sacudí el polvo de mi áspero pelaje y corrí en dirección contraria.

Corrimos por varios minutos, yo no estaba cansado, al contrario, me sentía vigoroso. No entendía muy bien el juego, los niños se esparcieron por entre las calles transversales para alcanzarme.

Algo me empezó a dar mala espina, no eran las carreras consabidas de todos los días, algo raro estaba por sobrevenir. Desorientado me paré en la privada Yánez para tratar de ubicarme, sin lograrlo.

De repente los muchachos aparecieron, unos por el frente y otros por detrás, me rodearon. Felipe me tomó del cuello y los demás me cargaron.

Un automóvil color marrón se detuvo frente a nosotros, el señor que les dio el billete caminó hacia mí y me ató con una cuerda gruesa que molestaba mucho en el cuello. Me subió a la cajuela de atrás y me llevó con rumbo desconocido.

Yo me quedé quietecito, podía pensar todo de esos niños, menos que me fueran a hacer daño, nunca se mostraron abusones, no huvo algún día que me lastimaran de alguna forma. Siempre recibí sólo cariño de ellos, más que de nadie en mi corta vida.

Ya por la tarde el hambre me despertó, no sabía donde estaba, no conocía esas voces ni esas pisadas que a lo lejos escuchaba en el cuarto lleno de cuadros y latas de pintura al que me llevaron.

El hambre seguía molestándome el estómago, nadie se compadecía de mí, un mendrugo de pan me caería como un suculento manjar en ese momento, pero nadie se detenía a atenderme, no encontraba siquiera una mirada amiga.

A la mañana siguiente me subieron a una camioneta, dos hombres que viajaban al frente hablaban emocionados de sus proyectos, alcancé a escuchar que uno de ellos era artista, algo así como Don Joaquín, el orfebre del pueblo, pensé.

Llegamos a una casa grande y muy bonita, que tenía un anuncio por fuera, por dentro estaba llena de pinturas y cuadros. En la puerta mucha gente hacía fila para entrar. Todos se veían entusiasmados, menos yo, mi lengua babeante exigía agua y un poco de comida
.

Una mano que ya empezaba a ser conocida por mí, me amarró con una cuerda, me limitó en un rincón a solo unos cuantos centímetros. Un señor colocó un anuncio casi encima de mí. Yo no entendía nada de nada ¿A caso será algún juego que no conozco?, me preguntaba.

Tarde me di cuenta que los hombres desalmados que me llevaron ahí eran crueles. No suficiente con eso, gente más maléfica aún venía desde lejos a observar como expiraba lentamente atado a la soga de la muerte en ese aborrecible rincón. Advertí las miradas de disfrute en cada uno de los que pasaban a verme. Con la mirada les pedía compasión, que me dejaran ir en busca de Felipe y todos los que allá en el pueblo de seguro me esperaban.

Pero no, nada de mí importó ya; largas filas humanas atestiguaron mi muerte, no sé si fue por hambre o sed, por cansancio, por dolor, o todo junto a la vez. Mi cuerpo sin vida ostentó la poca monta de un perro, la poca valía de la dignidad humana.


_Es solo un perro callejero, dijeron algunos.
_No, es arte, dijeron otros más.

José Luis de la Cruz Vallejo.


Artículo:
http://alt1040.com/2007/10/guillermo-habacuc-vargas-captura-mata-un-perro-de-hambre-y-lo-llama-arte/

Youtube
http://www.youtube.com/watch?v=tyn5GoLbPn8&feature=related

Firma si estás en oposición a esa bajeza llamada “Arte”
http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html



14 comentarios:

Ana dijo...

Que lindo relato ... me acordé del cuento de Bruno Traven "amistad".

Y eso de pretender que sea arte matar un perro exhibiendolo, creo que el tipo está enfermo.

Armida Leticia dijo...

Hola José Luis, yo ya firmé hace días, que bueno que hiciste algo, escribiendo al respecto. Repruebo lo que ese señor hizo; y estoy segura, que el número de firmas, crecerá día con día.

Saludos y un abrazo.

Armida Leticia dijo...

Mi número de firma es el 750841.

Mauro dijo...

Te felicito por tu actitud, y no hay calificativos para ese crimen.
Cualquier cosa que diga sería nímia ante tal aberración.
Saludos, Mauro.

Mauro dijo...

José Luis, me gustaría invitarte a compartir nuestras historias virtuales, permitiéndome que te integre a mis universos inevitabes.
Sé que cuento con poco tiempo al día para visitarlos como me gustaría, como debería para demostrar el verdadero placer de compartir, por eso no quiero hacer demasiado extensiva la lista.
Pero me fascino con tu expresión, con tus vivencias, y con ese gusto por compartirlas.
Espero sea compartido.
En cualquiera de los casos, gracias.
Un abrazo, Mauro.

FENIX dijo...

Comparto la indignación amigo y hago patente mi vergüenza de que existan " seres humanos " que califiquen de arte la crueldad para con un ser vivo.

te dejo un saludo.

∂ZuL™ dijo...

Hola poeta lindo... permiteme decirte asi, puedo? esta crueldad de este hombre me llego por mail, es cuando dije como es posible que el ser humano sea tan cruel nada mas porque el pobre perrito no se puede defender, el ser humano cada vez esta mas deshumanizado y todo por crear "arte" cuando ojala a el lo dejaran asi a ver si aguantaba mucho el estúpido, perdóname, pero me enoje mucho cuando me llego a mi correo ese desalmado, es mas yo firme para que no llamen arte su porquería, es eso porquería y ojala la gente no fuera para que viera que es un hombre bueno si es que llega a eso sin escrúpulos, que terror, hasta donde vamos a llegar? besitos mi poeta!

July dijo...

JOSE LUIS:
Muchas gracias por dejar comentarios a mi blog, y que me sigas leyendo, yo no habia podido entrar porque daba directo de mi blog y ya vi que tengo que copiar tu direccion en la barra de direcciones y asi logre entrar....si no lo habia hecho era por eso.....asi es que aqui me tienes de nuevo visitandote....un abrazo....

∂ZuL™ dijo...

Jose Luis, te enojaste conmigo? te note muy serio en mi blog... saludos!

Alicia María Abatilli dijo...

Comenté en un post anterior, pero me refería a este post. Sé que me entiendes.
Otro abrazo.
Alicia

Anónimo dijo...

Alicia María Abatilli dijo...
Para hacerse ver los Pseudos artitas hacen cualquier cosa, como les falta la luz propia la buscan en el exterior. Leí la noticia de este psudo artista y la historia de los perros... Sin palabras.
Lo que sí me deja enriquecida es tu relato. Excelente José Luis.
Te dejo un abrazo gigante.
Alicia

jueves 27 de marzo de 2008 06:11:00 AM PDT

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Primera visita oficial a este Blog...la primera de muchas, espero.

Es un debate que está presente en muchos rincones de la Blogósfera...Habacuc Vargas quiere ser rupturista y marcar presencia; eso es valioso en un artista...pero me parece que hay formas y formas de hacerlo por mucho que su punto de inspiración para lo que hizo tenga sentido.

¿Una especie de venganza de la humanidad contra el mundo canino? Habría que ver quiénes son los civilizados. Saludos cordiales.

caselo dijo...

Acabo de firmar Jose luis, no tengo más palabras. Las tuyas son contundentes para llamar la atención sobre esta crueldad de un "ser humano" que ni tiene nada de animal. Es que ellos actúan por instinto, dan cariño, no hacen daño. Este individuo debe tener alguna patología, la misma de los visitantes a este salón de artistas.

Un abrazo,

Carlos Eduardo

Roclates dijo...

Hola José Luis.
No había podido entrar antes a tu página... Gracias a mi buen amigo Caselo púde hacerlo.
Mira, te leí con mucha atención y me parece una ATROCIDAD y una Psicopatía de lo peor! ese tipo NO ES UN ARTISTA es un Psicópata y un Cobarde! Definitivamente no se como puede existir tanta estupidéz junta en una especie llamada "humanidad" y lo PEOR, que hayan Imbéciles que paguen por ver destruir una Vida!
Gracias por tu espacio y tu concientización.

Desde Chile, Saludos y un Abrazo Fraterno Hermano!!
Nori.

PD:Te estaré visitando...