Queridos amigos, queridos lectores:
Hace un buen de tiempo que escribí unas cosillas que siempre he querido compartir con alguien que en realidad las aprecie, son algunos escritos que hice hace muchitos años, cuando eso de la "escribidera" empezaba a darme mucha comezón.
Hoy quiero compartir mis tesoros, mis joyas, mis alhajas en letras que surgieron en algun tiempo y siguen guardadas ahí, esperando ser leídas y apreciadas.
Se que esos textos tienen errores de sintáxis, gramaticales, pero la esencia está ahí, latente. No he querido maquillarla ni corregirla, así me gusta, "naturalita", y como tal se las comparto.
Siempre me he identificado también (aunque algunos no lo crean) con el estilo costumbrista, con el lenguaje ordinario del pueblo. Así que estos textos que compartiré son de esa línea.
El primero se llama "Una boda como ninguna" la recibirán en tres entregas, pues así fue escrita.
Espero la disfruten tanto como la disfruto yo cada que la desempolvo y la leo y la releo.
Gracias por estar siempre, aunque a veces yo me haga invisible a su vista.
Una boda como ninguna
( o.. una vecina como muchas)
Una boda como ninguna la escribí inspirado en las situaciones que surgen cuando se efectúa un enlace matrimonial de clase media baja, pero particularmente la idea vino hace unos días cuando asistí a una boda, y observando a las personas me di cuenta que se pueden sacar muchísimos personajes en ese tipo de eventos, diversidad de costumbres que varían de una familia a otra, de una sociedad a otra pero indudablemente en gente del pueblo se acentúan las características particulares que exagero en mis personajes, especialmente en la mujer (a veces son varias) que se involucra en el festejo haciéndolo parte de ella... o ella siendo parte del festejo.
PARTE UNO... LOS PREPARATIVOS
Y aquí estoy. Como siempre, al lado de quien más me necesita. La verdad es que soy la persona quien yo misma quisiera tener cuando surge algún momento difícil, o digamos no difícil, a veces simplemente son momentos que uno quisiera estar con alguien que lo apoye, que lo ayude. Como en el caso de la Yoya, se casa la semana próxima y como no tiene a su mamá pues de seguro ha de estar extrañándola, quisiera que ella estuviera a su lado con todo eso de los preparativos; pero ya le dije yo:
_No te apures manita, Dios es muy grande; mira que ponerte en mi camino justo en el día más feliz de tu vida, deveras manita, no te apures yo me encargo de todo, bueno hasta donde sea posible
_Hay Licha, usté siempre tan acomedida; se lo agradeceré toda la vida, me dijo.
Ya me propuse no dejarla sola, esa boda será la envidia de todas las viejas de la cuadra. La Yoya se lo merece, no hay niña mas dulce y bien portada en la colonia como ella. Mañana iremos a la costurera pues ya casi está listo el vestido, la verdad es que no me acaba de gustar el modelito, eso de no ponerle nada de antejuelas como que no es vestido de novia, además es de escote muy pronunciado y la Yoya con lo pechugona que está no le favorecerá en nada y no quiero ni pensar en la mirada recriminatoria del padre Juan cuando la vea entrar a la iglesia. Bueno, ya mañana veré como me las arreglo para hacerla cambiar de parecer, ese será mi primer pendiente para mañana. Después nos pasaremos con Doña Adelfa tengo que hacerla entrar en razón, ya le dije a la Yoya:
_ ¡Mira que vieja tan agarrada! vergüenza le habría de dar, anotarse en la lista de padrinos solamente de oraciones, no no no no no, con semejante tiendota bien pudiera ayudarnos con unas quince o veinte cajas de cocas y unos diez cartones de cerveza
Bueno, ese será el segundo punto en la agenda de mañana. No sé ni como sacaré tiempo para tanta cosa, mi viejo ya no se la cree eso de que me la paso cobrando la tanda, pensará que ando en la lotería y si le digo que ando con lo de la Yoya me dirá que eso no me incumbe, no entenderá que lo hago por el cariño tan grande que me inspira la chiquilla.
¡Ay! Ojalá y así tenga mija Azucena un ángel de la guarda cuando yo llegue a faltar. Aunque quien sabe, de la bola de viejas de la cuadra ni esperarlo, todas son unas fichitas, de todas no se hace una. Doña Adelfa, es una tacaña; al pobre de Don Aurelio, su marido, lo trae con las garras todas arrugadas nomás pa no gastar luz. ¿Marinita? Ni pensarlo, la pobre no puede con sus cinco chiquillos, menos tendría tiempo pa andar con mi Susy. Carmela ni se diga, pa que al rato ande la Susy como ella, que ahora de vieja no tiene ni quien le tire un hueso, después que le dio vuelo a la hilacha andando siempre de pajuela. Bueno, pero de qué me preocupo, a lo mejor a mí me va a tocar ver primero desfilar al mas allá a todas mis queridas vecinas.
Ya en la noche hablé con Azucena; le conté todo lo de los preparativos de la boda de Yoya, está tan emocionada, sobre todo porque quiere aprovechar el día de la boda para pedirle permiso a mi viejo de andar formalmente con su novio, ese día lo conoceremos. Ya es tiempo que mi Susy vaya pensando en esas cosas, a sus 17 años ya parece toda una mujer. No creo que su padre ponga objeción alguna, nos trae buenas notas de la escuela y no da problemas como los güercos de mis vecinas.
Ojalá y le toque un buen partido por que lo que son los vagos de la colonia no me gusta ninguno, y la mera verdad a la Susy le sobran pretendientes, mija es de sangre liviana y siempre tiene una sonrisa para todo el que se le acerca. Bueno, la realidad es que me veo organizando muy pronto la boda de mi hija.